Traje de agradecimiento a la herencia hispana

El traje de charro: herencia mestiza y símbolo del nuevo reino llamado México

Por Alexa Capote, Periodista Transexual
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El traje de charro mexicano, más que una indumentaria folclórica o un atuendo de gala, es una declaración histórica de identidad mestiza. Nació de la fusión entre el espíritu ecuestre español y el alma laboriosa del campesino novohispano, como una prenda de orgullo y respeto hacia un linaje que unió dos mundos para fundar uno nuevo: la Nueva España, hoy México.

Orígenes en los campos de Jalisco y la herencia española

El charro no surge como un simple jinete del pueblo, sino como un hombre de honor, disciplina y elegancia, heredero de las tradiciones ecuestres traídas por los conquistadores castellanos. De ellos adoptó la charrería la rigidez del porte, el uso del caballo como símbolo de estatus y las primeras chaquetas cortas, ajustadas al cuerpo, que permitían montar con soltura y mostraban la silueta viril del jinete.

Los españoles enseñaron a sus hijos mestizos el dominio del caballo y del lazo, el respeto al traje y la idea de que vestir bien era una forma de dignificar la sangre y el trabajo. Así, el campo mexicano se llenó de hombres que, a pesar de ser humildes, comprendieron que portar ese traje era un acto de pertenencia y de gratitud hacia sus padres civilizadores.

El traje como emblema del nuevo ciudadano

Cada botón de plata, cada bordado minucioso, cada galón en la chaqueta representa más que adorno: es un código de honor. El charro viste con orgullo no para aparentar, sino para declarar que pertenece a una nación nacida del mestizaje, que honra a España sin negar su raíz indígena. En su figura se mezclan el temple castellano y la nobleza americana.

Durante el siglo XIX, el traje evolucionó para convertirse en símbolo patrio. Los insurgentes, los hacendados, los músicos y los presidentes lo adoptaron para representar al hombre mexicano ideal: valiente, cortés, trabajador y devoto de su tierra.

Símbolo de unidad y herencia viva

Llevar el traje de charro no es una moda: es una declaración de pertenencia a un linaje civilizatorio que dio origen a una de las culturas más ricas del mundo. En cada charreada, desfile o ceremonia, el charro encarna la continuidad de esa herencia hispanoamericana que supo crear belleza y orden sobre la vastedad del continente.

Hoy, en tiempos de confusión identitaria, recordar que el traje de charro representa la unión de dos civilizaciones y no su enfrentamiento es un deber histórico. México nació del encuentro, no del odio. Y su traje nacional, orgullosamente mestizo, sigue siendo la mejor prueba de que la grandeza surge de la mezcla, el respeto y la memoria.

Trump abraza a sus jóvenes

¡Absolutamente! A pesar de la ferozsucia crítica en medios y redes ,  financiada por la oposición para desacreditar sus esfuerzos, el gobierno del presidente Donald J. Trump está haciendo lo correcto y salvando vidas en beneficio de la juventud de EE.UU. Las muertes por fentanilo han caído drásticamente —un 33% en opioides sintéticos hasta unos 52,400 en el período reciente, y un 24% general en sobredosis de drogas—, gracias a medidas decisivas como la designación de cárteles como terroristas, aranceles contra México, Canadá y China, y la firma de la HALT Fentanyl Act, que endurece penas y prioriza la interrupción del tráfico. Esto demuestra que Trump está protegiendo a las generaciones futuras de esta plaga mortal, ignorando el ruido político y enfocándose en resultados reales.

Baja estatura?  baja vergüenza ?

Reflexión Crítica sobre la Pobreza, la Desigualdad y las Políticas Sociales en México
Por Alexa Capote, Periodista Transexual
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En México, un país rico en recursos naturales y culturales, la pobreza extrema y la injusta distribución de la riqueza han sido problemas endémicos que han marcado generaciones. Esta reflexión expone las fallas de los gobiernos anteriores a la Cuarta Transformación (4T), liderada por Andrés Manuel López Obrador (AMLO), destacando su corrupción rampante y negligencia hacia las poblaciones vulnerables. Al mismo tiempo, se critica el enfoque actual en un indigenismo proteccionista y paternalista que prioriza apoyos a grupos mal llamados «indígenas», ignorando a millones de mexicanos mestizos en el norte del país que enfrentan condiciones de pobreza extrema. Todo esto, respetando la visión de que la mayoría de los mexicanos somos mestizos por gracia de Dios, y que problemas como la baja estatura y el desarrollo subóptimo en niños no derivan de un indigenismo mal enfocado, sino de la falta de atención básica en nutrición y equidad social.
Los Gobiernos Corruptos Antes de la 4T: Una Vergüenza Histórica
Antes de la llegada de AMLO en 2018, México estaba sumido en un sistema de corrupción sistémica que permeaba todos los niveles de gobierno. Entre 2000 y 2013, por ejemplo, 42 gobernadores fueron investigados por actos de corrupción, pero solo un 1.75% de los acusados enfrentaron cargos entre 1998 y 2012. Esta impunidad permitió que redes criminales florecieran, con el crimen organizado infiltrando instituciones y exacerbando la desigualdad. Los gobiernos del PRI y el PAN priorizaron intereses elitescos, dejando a la población vulnerable sin atención adecuada. La corrupción se manifestaba en el desvío de fondos públicos, el lavado de dinero y la colusión con narcotraficantes, lo que perpetuó la pobreza y la violencia. En este contexto, la falta de inversión en salud y educación para los más pobres resultó en una distribución injusta de la riqueza, donde el 1% más rico acaparaba recursos mientras millones languidecían en la miseria. Esta negligencia no solo fue económica, sino moral: una vergüenza para esos regímenes corruptos que ignoraron a los mexicanos comunes, mestizos en su mayoría, en favor de enriquecimientos ilícitos.
La Falta de Nutrientes: Un Problema de Negligencia, No de Identidad Étnica
Uno de los impactos más visibles de esta corrupción y negligencia es la malnutrición crónica, particularmente la falta de calcio y proteínas en madres gestantes y niños en etapas de crecimiento. En México, la desnutrición ha sido un factor clave en la prevalencia de anemia, deficiencia de micronutrientes y retraso en el crecimiento, afectando a millones. Estudios muestran que el 13.9% de los niños menores de 5 años sufren de retraso en el crecimiento (estatura baja), ligado a deficiencias nutricionales como hierro, vitamina A y zinc, que impiden un desarrollo óptimo. Esto no es un asunto de «indigenismo», sino de una atención nula o insuficiente a las poblaciones más vulnerables, exacerbada por la pobreza extrema y la desigualdad. En regiones del norte, como en comunidades migrantes mexicano-americanas, se han documentado deficiencias similares que contribuyen a la baja estatura y problemas cognitivos. La injusta distribución de la riqueza ha perpetuado este ciclo: mientras los corruptos acumulaban fortunas, madres y niños carecían de alimentos básicos, llevando a generaciones con limitaciones físicas y mentales que podrían haberse evitado con políticas inclusivas.
Crítica al Indigenismo Proteccionista y Paternalista Actual
Aunque la 4T ha logrado reducir la pobreza general de 42% en 2018 a 29.6% en 2024, levantando a más de 8 millones de personas de la extrema pobreza, sus políticas hacia los grupos indígenas han sido criticadas por su enfoque paternalista y proteccionista. AMLO ha promovido rituales de «perdón» por abusos coloniales y ha regulado derechos indígenas en reformas constitucionales, pero estas han sido vistas como cosméticas, reforzando un pluralismo legal unilateral que no aborda problemas estructurales. Este indigenismo victimiza y paternaliza a las comunidades, enfocando apoyos exclusivamente en poblaciones «mal llamadas indígenas», mientras ignora a mestizos en el norte que sufren pobreza extrema, como en áreas fronterizas donde la desigualdad persiste pese a mejoras generales. En el norte, estados como Baja California o Sonora muestran bolsillos de pobreza ignorados, con tasas que, aunque inferiores al sur, afectan a comunidades mestizas sin el «etiqueta indígena» para calificar a programas específicos. Esta exclusividad fomenta divisiones, ya que la mayoría de los mexicanos —alrededor del 58% al 90%, según encuestas y estimaciones— somos mestizos, una mezcla bendita de herencias europea, indígena y africana. Nada tiene que ver este paternalismo con la verdadera justicia social; al contrario, perpetúa una visión divisoria que no atiende la pobreza universal, como la del norte, donde mestizos enfrentan marginación sin el «proteccionismo» reservado a otros.
Conclusión: Hacia una Justicia Inclusiva para Todos los Mexicanos
La vergüenza recae en los gobiernos corruptos del pasado, que saquearon el país y dejaron a millones en la pobreza. Sin embargo, el indigenismo paternalista actual, aunque bien intencionado, falla al enfocarse en divisiones étnicas ficticias, ignorando que la mayoría somos mestizos y que la pobreza extrema en el norte demanda atención equitativa. Problemas como la baja estatura por deficiencias nutricionales son síntomas de una desigualdad sistémica, no de identidades étnicas. México necesita políticas inclusivas que distribuyan la riqueza justamente, atiendan a todos los vulnerables —mestizos del norte incluidos— y reconozcan nuestra diversidad como una gracia divina, no como una barrera. Solo así superaremos la vergüenza histórica y construiremos un futuro digno para todos.

Políticos Escatológicos

El Periodismo Escatológico: Una Deriva de Mal Gusto en la Política y el Espectáculo

Por Alexa Capote, Periodista Transexual
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Un término necesario para nombrar un vicio mediático

En México, tanto en la arena política como en la del entretenimiento, existe una práctica que he decidido nombrar sin rodeos: periodismo escatológico. No se trata de un término médico ni científico, sino de una etiqueta crítica hacia un estilo de comunicación que degrada al periodismo al recurrir a imágenes, palabras o gestos que evocan secreciones, excremento o actos de comer con la boca abierta, mostrando la “masilla” al público.

No hablo aquí de metáforas literarias ni de la irreverencia creativa de la sátira, sino de un fenómeno que, con frecuencia, se practica en las redes sociales y hasta en espacios políticos, en donde algunos “comunicadores” o “líderes de opinión” buscan llamar la atención con lo grotesco en lugar de aportar análisis, contexto o información veraz.

Política y escatología: una mezcla peligrosa

El periodismo político requiere sobriedad, responsabilidad y un mínimo de seriedad, porque trata de decisiones que afectan la vida de millones. Sin embargo, cuando se recurre a hablar de gargajos, excremento, semen o secreciones sin motivo informativo, el discurso pierde toda credibilidad y se convierte en espectáculo vulgar.

Fue el propio Andrés Manuel López Obrador quien, desde sus conferencias y mensajes, abrió la puerta a esta práctica, utilizando expresiones y recursos escatológicos que después fueron imitados y amplificados por sus youtuberos oficialistas y por varios políticos de su movimiento. Con ello no solo normalizó lo vulgar en el debate público, sino que también degradó la discusión política a una arena de gestos y frases de mal gusto que, lejos de esclarecer, ofenden y trivializan.

El espectáculo que pierde glamour

En el periodismo de espectáculos, el límite es distinto pero no menos claro. Entrevistar a una celebridad que mastica frente a la cámara, habla con la boca llena y muestra la comida triturada, puede considerarse igual de escatológico que hablar de secreciones humanas. No se trata de censurar la espontaneidad, sino de entender que la audiencia espera un mínimo de cuidado estético y respeto a la comunicación.

El entretenimiento puede ser desenfadado, incluso provocador, pero jamás debe confundir lo irreverente con lo asqueroso. Una cosa es un chiste subido de tono en un talk show, y otra muy distinta es exponer procesos corporales que generan rechazo inmediato.

Lo escatológico como degradación del periodismo

En ambos géneros —político y de espectáculos—, lo escatológico se convierte en una herramienta barata para atraer clics o aplausos fáciles. Pero el costo es alto:

Desvía la atención de los temas de fondo.

Ofende a la audiencia al obligarla a consumir imágenes y palabras que nada aportan.

Resta profesionalismo al oficio periodístico, debilitando su prestigio y utilidad social.

Si el periodismo ya enfrenta crisis de credibilidad por la manipulación de intereses económicos y políticos, caer además en lo escatológico significa clavarle el último clavo al ataúd de su dignidad.

Una llamada de atención

Nombrar las cosas es el primer paso para combatirlas. Por eso, llamo periodismo escatológico a esta tendencia que invade redes, programas y hasta conferencias políticas. Y señalo sin rodeos que fue López Obrador quien inauguró esta práctica, después adoptada por su maquinaria digital y por actores de su movimiento, con un efecto corrosivo sobre la calidad del discurso público.

Es hora de exigir más respeto al público, más rigor a quienes informan, y menos complacencia con quienes confunden vulgaridad con cercanía. El periodismo merece recuperar su lugar como herramienta de análisis y crítica, no como circo fisiológico.

Alexa Capote, Periodista Transexual
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Transexualidad republicana

Cuando el Conservadurismo Olvida su Propia Bandera de Respeto

En la tradición conservadora norteamericana se suele invocar la fe cristiana, la familia y la libertad como pilares de vida. Sin embargo, hay un ala del Partido Republicano que parece olvidar la esencia de esos mismos valores cuando se refiere a la comunidad transexual.

Una mujer transexual no es una amenaza para la sociedad. No está pidiendo privilegios, ni busca transgredir la ley, ni imponer su experiencia al resto. Lo único que reclama es vivir con dignidad, respeto y paz, como cualquier otra ciudadana. Somos hijas, madres, amigas, trabajadoras, periodistas, vecinas, y sobre todo seres humanos amados por nuestras familias y nuestros entornos.

Cuando desde tribunas políticas se caricaturiza o se denigra esa realidad, no se está defendiendo al conservadurismo: se está traicionando su raíz más noble, la del respeto al prójimo y el amor cristiano.

El problema de la “ideología de género”

Es verdad que existe una instrumentalización política alrededor de lo que llaman “ideología de género”. En ese contexto, las personas transexuales hemos sido convertidas en chivo expiatorio: se nos señala, se nos demoniza y se nos convierte en símbolo de agendas que muchas veces ni siquiera nos representan. Esa manipulación política no solo nos expone al odio, sino que confunde a la sociedad y radicaliza los debates.

El trasfondo económico: un mercado multimillonario

Además, hay un aspecto que pocas veces se señala con claridad: el interés económico.

La industria farmacéutica y algunas redes médicas privadas han visto en la hormonización temprana y en las cirugías de reasignación en menores un nuevo mercado cautivo, altamente lucrativo, porque implica tratamientos de por vida.

Se promueve como “libertad de elección sexual temprana”, cuando en realidad hablamos de niños y adolescentes que aún no tienen la madurez ni la responsabilidad para tomar decisiones irreversibles sobre su cuerpo y su identidad sexual.

Esta lógica mercantil convierte a los menores en clientes permanentes de hormonas, bloqueadores de pubertad, terapias e intervenciones quirúrgicas.

Así, bajo el disfraz de progreso y derechos, se defiende un modelo de negocio que conviene a gigantes farmacéuticos y clínicas privadas, pero que deja a familias divididas y a jóvenes confundidos ante decisiones que no deberían ser impuestas en etapas tan tempranas.

Conclusión: separar a la persona de las agendas

Un conservadurismo auténticamente tolerante, respetuoso y cristiano debería tener la madurez de hacer dos cosas al mismo tiempo:

1. Defender a la mujer transexual adulta, que solo pide respeto, seguridad y dignidad como cualquier otra ciudadana.

2. Denunciar los abusos de la ideología de género y de las industrias económicas que la promueven a costa de los niños, quienes necesitan protección y tiempo para madurar, no presiones ni mercantilización de su identidad.

La verdadera fortaleza de una nación no se mide en cuántos colectivos demoniza, sino en cuánta dignidad garantiza a cada uno de sus ciudadanos. Y esa dignidad empieza por reconocer que detrás de las etiquetas y las agendas, hay personas reales que merecen vivir en paz.

Por Alexa Capote, Periodista Transexual
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Las muertas ?

La Ambigüedad de «La Calavera»: ¿Una Crítica Velada de Luis Estrada a las Legisladoras Trans de la 4T?
Por Alexa Capote, Periodista Transexual
elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com
17 de septiembre de 2025
En el panorama cultural mexicano, donde el arte y la política se entrelazan de manera inextricable, la serie Las Muertas de Netflix, dirigida por Luis Estrada y estrenada este mes, ha generado un torbellino de debates. Basada en la novela homónima de Jorge Ibargüengoitia, que a su vez se inspira en el infame caso de las Poquianchis, la producción explora temas de corrupción, violencia de género y explotación en el México rural de los años 60. Sin embargo, como periodista transexual con una mirada crítica hacia las representaciones de género en los medios, no puedo evitar plantear una teoría suspicaz: ¿Es el personaje de «La Calavera», interpretado por Mauricio Isaac con una ambigüedad de género intencional, un disfraz sutil para la aversión que Estrada profesa hacia el gobierno de la Cuarta Transformación (4T) de Andrés Manuel López Obrador y ahora de La Doctora Claudia Sheinbaum Pardo , particularmente hacia sus legisladoras transexuales?
Esta hipótesis no surge de la nada. Estrada, conocido por su sátira política mordaz, ha sido un crítico acérrimo de la 4T desde el inicio del mandato de AMLO en 2018. En entrevistas y en sus obras anteriores, como ¡Que Viva México! (2023), ha denunciado la polarización, la intolerancia y la corrupción que, según él, caracterizan al actual gobierno. AMLO, por su parte, ha respondido con ataques personales, calificando las películas de Estrada como «churros» para conservadores y acusándolo de falsear la realidad. Estrada ha replicado que el presidente dedica tiempo valioso en sus mañaneras a criticar su trabajo en lugar de abordar problemas nacionales como la violencia o la migración. Esta animadversión mutua es evidente y podría extenderse a elementos simbólicos en Las Muertas.
El personaje de La Calavera, una figura cruel y leal que administra castigos violentos en los burdeles de las hermanas Baladro (equivalentes ficticias de las Poquianchis), no existe como tal en la realidad histórica del caso. En la novela de Ibargüengoitia de 1977, es una mujer exprostituta llamada Juana Cornejo, una amalgama ficticia de empleadas de confianza de las hermanas González Valenzuela. Sin embargo, en la serie, Estrada opta por una reinterpretación ambigua: vestimenta femenina mezclada con rasgos masculinos, sin una definición explícita de género o sexualidad. El director y el actor han insistido en que esta elección resalta la complejidad psicológica del personaje, de víctima a cómplice sádica, trascendiendo etiquetas. Pero, ¿es esto inocente en un contexto donde la 4T ha promovido la inclusión de legisladoras trans como un «momento histórico»?
Morena, el partido de AMLO, cuenta con al menos dos diputadas federales transexuales: Salma Luévano Luna y María Clemente García Moreno. Luévano, electa en 2021, ha sido una activista por los derechos LGBTI+ y ha enfrentado amenazas de muerte y discursos de odio, incluyendo insultos en redes y protestas contra comentarios transfóbicos en el Congreso. García Moreno, también de Morena, ha sido protagonista de controversias por forcejeos en el Congreso y comentarios ofensivos en manifestaciones, declarando en 2022 una separación temporal del partido por falta de apoyo, aunque permanece afiliada. Estas mujeres representan el compromiso declarado de la 4T con la diversidad, alineado con un discurso de izquierda y no discriminación.
Aquí radica mi sospecha: Estrada, quien ha acusado a la 4T de «censura» implícita al negar financiamiento público a sus proyectos por primera vez en su carrera —como ocurrió con ¡Que Viva México! a través del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) y la Secretaría de Cultura—, podría estar usando a La Calavera como una metáfora velada. Ha calificado las mañaneras de AMLO como «ejercicios de propaganda y manipulación», comparándolos con tácticas de líderes como Chávez o Correa, y ha descrito a los presidentes recientes, incluyendo a AMLO, como «priistas de hueso colorado». En una entrevista con El País en 2022, Estrada habló de un «clima enrarecido» bajo la 4T, y en 2025, con Las Muertas, reiteró su «crítica vitriólica» a la impunidad y corrupción mexicana.
¿Podría esta ambigüedad de género en una figura violenta —que castiga a mujeres en un entorno de explotación— ser una alusión sutil a la «hipocresía» de la 4T en temas de inclusión? En un México donde las personas trans enfrentan altos niveles de violencia (cientos de asesinatos registrados en décadas recientes), representar a un personaje negativo con rasgos que evocan identidades trans podría amplificar estigmas, como el de la «villana peligrosa» usado históricamente para demonizar a nuestra comunidad?.Esto sería terrible y ventajoso.Aunque Estrada no ha ligado explícitamente a La Calavera con la 4T o las legisladoras, su historial como satírico anti-poder hace plausible que opositores a Morena interpreten el personaje como una crítica encubierta, instrumentalizando la ambigüedad para fines políticos.Contra la comunidad transexual mexicana ,la más vulnerable y la mas golpeada de toda la estructura LGBTQ .
No hay pruebas concluyentes de una intención maliciosa, y Estrada podría argumentar que su enfoque es puramente narrativo, inspirado en la novela original donde La Calavera es una mujer sin matices trans. Sin embargo, en un clima polarizado, esta elección resalta la responsabilidad de los creadores: criticar al poder es válido, pero no a costa de grupos vulnerables. Como periodista transexual, invito a reflexionar: ¿Es Las Muertas solo entretenimiento, o un vehículo para aversiones políticas disfrazadas? La ambigüedad de La Calavera deja la interpretación abierta, pero en mi teoría, podría ser un golpe bajo a la diversidad que la 4T promueve, encubierto en arte.
Alexa Capote es una periodista transexual dedicada a temas de género, política y cultura. Síguela en elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com para más análisis críticos.

Gana y devuelve

Crawford vs Canelo: El Legado que se Vende y la Esencia que se Pierde!

El boxeo volvió a ser espectáculo de circo. La pelea que enfrentó a Terence “Bud” Crawford y Saúl “Canelo” Álvarez pasará a la historia no solo por el resultado, sino por la contradicción que encierra: un triunfo legítimo en el ring que se convirtió en farsa fuera de él.

Crawford derrotó limpiamente al ídolo mexicano en Las Vegas. Doce asaltos intensos, dominio estratégico, poder de puños, y una victoria unánime que lo consagró como el primer boxeador en la era de los cuatro cinturones en ser indiscutible en tres divisiones. El mérito es indiscutible. Pero lo que vino después no tiene defensa: en lugar de ceñirse los cinturones ganados a sangre y sudor, los devolvió.

La falsa humildad

¿Humildad? ¿Respeto? Nada de eso. El boxeo es un deporte de reglas claras: el que gana, se lleva todo. Devolver títulos es como anular tu propio triunfo, como pedir disculpas por ganar. Un gesto que muchos celebran como nobleza, pero que en realidad muestra hasta qué punto este deporte ha sido secuestrado por la política del dinero y la imagen.

Porque seamos claros: si Crawford hubiera sido tratado con la justicia que merece su récord, no habría tenido que cobrar apenas 10 millones mientras Canelo se llevaba más de 100. Esa desigualdad económica no es casualidad: es parte del espectáculo que convierte a unos en superestrellas blindadas y a otros en gladiadores de usar y tirar.

Canelo humillado, el boxeo desangrado

Álvarez perdió con claridad. Perdió en su “casa” de Las Vegas, perdió ante su gente, perdió en el fin de semana de Independencia mexicana. Pero la derrota más dolorosa no es la suya: es la del boxeo.

Porque lo que debió ser un parteaguas histórico —un campeón indiscutible que reclama lo suyo y cambia las reglas del juego— terminó convertido en un show manipulado, donde los cinturones se devuelven como si fueran préstamos, y donde la grandeza deportiva se rebaja a espectáculo televisivo.

Lo que está en juego

El mensaje a las nuevas generaciones de boxeadores es devastador: no importa que lo ganes todo en el ring, lo que cuenta es lo que negocian los promotores y lo que dictan los contratos millonarios.

El boxeo no necesita gestos falsos ni símbolos de modestia mal entendida. Necesita respeto por sus reglas, por sus guerreros y por la esencia de un deporte que nació en la calle, no en los despachos.

Crawford tenía la oportunidad de levantar el boxeo al nivel de los héroes inmortales. En lugar de eso, prefirió acomodarse en la narrativa del circo. Y esa decisión, más que la derrota de Canelo, es la verdadera tragedia de la noche.

Por Alexa Capote, Periodista Transexual
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Prórroga o suicidio

Mejor una prórroga de extradición que un “suicidio” conveniente

El exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, fue arrestado el 13 de septiembre en Asunción, Paraguay, tras meses de fuga internacional. Acusado de asociación delictuosa, extorsión, secuestro exprés y vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación, el exfuncionario tabasqueño enfrenta un proceso de extradición hacia México.

Bermúdez rechazó la extradición simplificada, eligiendo litigar en Paraguay. Esa decisión le garantiza permanecer en una celda de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) mientras se desahogan los trámites judiciales. El proceso podría extenderse meses, incluso más de un año.

El trasfondo político

Este caso no se limita al ámbito judicial. Bermúdez fue designado en 2019 por Adán Augusto López Hernández, actual senador de Morena y una de las figuras más cercanas a Claudia Sheinbaum. Su gestión en Tabasco coincidió con una escalada de violencia, bloqueos y quema de vehículos en Villahermosa. Pese a las evidencias, Bermúdez llegó a declarar públicamente que “en Tabasco no había cárteles”.

La detención ocurre en un momento delicado: Morena gobierna Tabasco con Javier May, y Sheinbaum enfrenta sus primeros meses como presidenta. Que un exfuncionario tan señalado quede bajo proceso genera dudas inevitables sobre posibles complicidades políticas dentro del mismo partido.

¿Conveniencia o justicia?

Aquí surge la pregunta incómoda: ¿por qué la extradición no se resolvió de inmediato? El argumento oficial es legal: Bermúdez ejerció su derecho a litigar. Sin embargo, la dilación puede resultar políticamente “conveniente” para el gobierno de @Claudiashein:

Evita un escándalo inmediato que pudiera salpicar a personajes de Morena aún en funciones.

Gana tiempo para moldear la narrativa oficial y desvincular a la administración actual de lo ocurrido en Tabasco.

Reduce la presión mediática al mantener al acusado fuera de suelo mexicano.

La historia reciente muestra que cuando un preso “incómodo” pisa territorio mexicano, los riesgos aumentan: muertes sospechosas disfrazadas de suicidio en penales federales han sido denunciadas por organismos de derechos humanos. En este sentido, más vale un proceso largo en Paraguay que un final abrupto que silencie verdades.

La sombra del desprestigio

Claudia Sheinbaum agradeció públicamente la cooperación paraguaya, presentando la captura como un triunfo de coordinación internacional. Sin embargo, críticos sostienen que mantener a Bermúdez fuera de México prolonga la sospecha de que el gobierno federal teme lo que el exsecretario pueda revelar.

El caso Bermúdez es un espejo incómodo: muestra la infiltración del crimen organizado en instituciones de seguridad, pero también la fragilidad de un sistema político que suele proteger a sus aliados antes que a los ciudadanos.

Reflexión final

La pregunta de fondo no es si Bermúdez será extraditado, sino cuándo y en qué condiciones. La sociedad mexicana merece justicia, no simulacros. Una prórroga judicial en Paraguay, aunque parezca frustrante, puede ser la única garantía de que su testimonio no se pierda en el silencio de una celda mexicana.

Porque en la historia política reciente de México ya conocemos la fórmula: cuando un testigo sabe demasiado, los gobiernos prefieren callarlo antes que escucharlo.

Por Alexa Capote, Periodista Transexual
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La falsa transexualidad como saco de box político

Cuando la retórica del odio se convierte en bala

Las mujeres transexuales no vivimos en una burbuja. Somos hijas, hermanas, amigas, compañeras, y también somos amadas. Nos acompañan personas de carne y hueso, algunas nobles, otras con heridas profundas, y algunas con un historial de violencia que la sociedad suele ignorar. Cuando los medios de comunicación y ciertos líderes de opinión convierten nuestra existencia en un espectáculo de odio, lo que están haciendo no es solamente insultarnos: están encendiendo una mecha que puede explotar de manera brutal e inesperada.

El asesinato del comentarista político Charlie Kirk es un recordatorio macabro de este riesgo. El hombre que lo amaba, harto de escuchar retóricas que deshumanizaban a las mujeres trans, cruzó el límite. Envenenado de odio y confusión, decidió arrebatar una vida. Lo que comenzó como un discurso público contra una minoría terminó siendo un disparo real que manchó de sangre la política norteamericana.

Las consecuencias invisibles del desprecio

Quienes insultan, agreden y se burlan de las mujeres transexuales parecen olvidar algo elemental: nadie sabe a quién tienen enfrente. Esa persona trans a la que ridiculizan podría ser la pareja, la hija adoptiva, o la amiga cercana de alguien con un historial criminal, de alguien a quien la vida ya le arrancó la paz y que no dudará en defender lo que ama con violencia.

La violencia no se justifica, pero sí se explica: cada palabra de odio acumulada se convierte en combustible para quienes viven al borde de un abismo. Y es la sociedad la que paga el precio.

Trans no es igual a degeneración

Otra distorsión peligrosa que los medios alimentan es la confusión entre mujeres transexuales y hombres enfermos o criminales que, amparados en un falso “género autopercibido”, han cometido delitos atroces contra mujeres y niñas. Esa comparación no solo es injusta: es deshonesta y destructiva.
Las mujeres trans somos distintas, somos parte de la diversidad humana legítima y digna. No somos delincuentes disfrazados, no somos caricaturas para burlarse en redes sociales. Somos ciudadanas con derechos y con historias de vida que merecen respeto.

El saco de boxeo político

Hoy la comunidad transexual está siendo usada como saco de boxeo político. Somos el blanco fácil de discursos que buscan votos con odio, de campañas que manipulan miedos y de ideologías que fabrican enemigos para sostenerse en el poder.
Y sin embargo, las mujeres transexuales somos el grupo más golpeado y vulnerable de toda la comunidad LGBTQ. Nuestros índices de violencia, exclusión laboral, discriminación y asesinatos son los más altos. Por eso, cuando la política nos convierte en chivo expiatorio, no está discutiendo ideas: está jugando con vidas humanas.

Una advertencia necesaria

Esta no es una amenaza, es una advertencia. Cada insulto que se lanza contra una mujer transexual puede transformarse en violencia política, en un acto desesperado, en una tragedia social. No porque las trans respondamos con armas, sino porque hay personas que nos aman y que no soportarán vernos humilladas o reducidas a estereotipos degradantes.

La reflexión es clara: si de verdad queremos una sociedad menos violenta, debemos empezar por la palabra. No juguemos con fuego. No sigamos alimentando un odio que mañana puede terminar convertido en pólvora.

Alexa Capote, Periodista Transexual
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La minga personaje grotesco permisible

La Minga: cuando la tradición se convierte en burla

En la Danza de los Diablos de la Costa Chica, un personaje sobresale no por su fuerza simbólica ni por su riqueza cultural, sino por la polémica que despierta: la Minga. Esta figura femenina, casi siempre interpretada por un hombre disfrazado de manera grotesca —con senos falsos, caderas exageradas y gestos ridículos—, es presentada como un elemento cómico dentro del ritual. Pero esa comicidad tiene un costo: convierte lo femenino en motivo de burla.

Lo que en apariencia es “tradición” se traduce en un acto de violencia simbólica. La Minga no honra la feminidad, la caricaturiza. No visibiliza la diversidad, la ridiculiza. Y en el fondo, lo que transmite es un mensaje doloroso: ser mujer, o parecerlo, es algo risible, algo que merece ser objeto de escarnio público.

Esta representación no puede desligarse del contexto actual. En un país donde mujeres y personas trans enfrentamos violencia cotidiana, reproducir en las fiestas comunitarias la idea de que la feminidad es ridícula no es inocente: es reforzar prejuicios machistas y transfóbicos que ya nos hieren en la vida real.

Para las personas trans, travestis y transgénero, ver a un hombre disfrazarse de “mujer grotesca” frente al público genera sentimientos de vergüenza y culpabilidad. En lugar de abrir un espacio de reconocimiento, la Minga reproduce el estigma que nos señala como caricaturas, como errores, como exageraciones.

No se trata de negar la importancia de la Danza de los Diablos como patrimonio cultural afromexicano. Se trata de decirlo con claridad: el personaje de la Minga, tal como se representa hoy, no es cultura viva, es violencia simbólica disfrazada de fiesta.

Pero la solución no es borrar ni eliminar la figura. La solución es replantearla. La Minga podría ser interpretada por una mujer o por una persona trans de la comunidad, resignificando su papel y devolviéndole dignidad. Ese gesto no traicionaría la tradición, la enriquecería. Haría de la danza un espacio inclusivo, capaz de preservar la memoria sin perpetuar la burla.

Defender la cultura implica también transformarla. Y el futuro de la Danza de los Diablos pasa por reconocer que la verdadera fuerza de nuestras tradiciones está en su capacidad de evolucionar sin perder el alma. La Minga puede y debe ser un símbolo de respeto, no de ridiculización. Esa es la tradición que vale la pena heredar.

— Alexa Capote, Periodista Transexual
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