El “gen guerrero”: datos sobre el MAOA y sus interpretaciones
Por Alexa Capote
Periodista Transexual Independiente
elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com
Existe la idea en la Genética moderna de un gen que explicaría reacciones y comportamientos violentos en humanos. Se trata del MAOA (monoamina oxidasa A), un gen que codifica una enzima encargada de degradar neurotransmisores como serotonina, dopamina y noradrenalina, sustancias relacionadas con el control de impulsos y el estado de ánimo.
Existen variantes: las de baja actividad (conocidas como MAOA-L, asociadas a menos repeticiones en una zona promotora) dejan niveles más altos de esos neurotransmisores. Estudios, como el de Caspi en 2002, observaron que esta variante puede relacionarse con mayor riesgo de comportamientos antisociales, pero solo en combinación con experiencias de maltrato infantil o adversidad temprana. Sin ese factor ambiental, el efecto desaparece o es mínimo.
El MAOA está presente en todos los humanos —y en la mayoría de mamíferos—. No hay poblaciones que carezcan de él. Las frecuencias de las variantes de baja actividad varían: más comunes en algunas poblaciones asiáticas orientales (60-70%), africanas (alrededor de 55-60%), polinesias o maoríes, y menos en europeas (30-40%). La variante rara 2R aparece en torno al 5% en afroamericanos y apenas 0.1-0.5% en caucásicos. En poblaciones indígenas americanas y mexicanas que en realidad son mestizas( en su mayoría mezcla de ancestro indígena y europeo), no hay datos específicos publicados sobre frecuencias exactas de MAOA-uVNTR, pero por la composición genética se estima que estén en rangos similares o ligeramente inferiores a los europeos, alrededor del 30-35%.
El término “warrior gene” surgió en 2004 en un artículo sobre monos, y desde entonces ha aparecido en titulares. En Nueva Zelanda, en 2006, investigadores sugirieron que la mayor frecuencia de MAOA-L en maoríes explicaba tasas de delincuencia, ligándolo a un supuesto legado guerrero ancestral. Generó polémica y críticas por reducir problemas sociales a genética.
En Estados Unidos, activistas de derecha como Chuck Johnson lo mencionaron en reuniones políticas para hablar de un “gen de violencia” en comunidades negras. Blogs como The Unsilenced Science o NotPoliticallyCorrect han publicado entradas relacionando la variante 2R con diferencias raciales en tasas de crimen. Nicholas Wade, en su libro de 2014, lo usó para argumentar variaciones evolutivas en comportamiento social entre grupos. En juicios, se ha invocado como atenuante, reduciendo penas en casos de homicidio.
Estudios posteriores y meta-análisis indican que el efecto es pequeño, condicional al ambiente y difícil de replicar de forma consistente. La ciencia actual señala que la agresión involucra múltiples genes y factores como pobreza, trauma, desigualdad o acceso a educación.
Al final, las tasas de violencia en sociedades o comunidades no se explican por frecuencias genéticas poblacionales. Países con perfiles similares en MAOA muestran diferencias enormes en homicidios según sus condiciones sociales. En paises con gobiernos ,donde hay inversión en bienestar —vivienda, salud mental, empleo digno, educación— los ciclos de violencia y consimo de drogas se reducen, independientemente de la genética. El entorno de un pais que se construye, o que se deja deteriorar, marca la diferencia real. La responsabilidad de Gobiernos justos recaeria en las políticas que garanticen satisfactores básicos para la supervivencia y la dignidad.
Alexa Capote
Periodista Transexual
elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com










































