La Tragedia Olvidada de los Niños Migrantes: Irresponsabilidad, Explotación y Complicidad Biden-López Obrador.
Por Alexa Capote, Periodista Transexual
Durante las caravanas migrantes que cruzaron México en los años de Andrés Manuel López Obrador y la administración de Joe Biden, cientos de miles de niños y adolescentes llegaron a la frontera sur de Estados Unidos en una situación de enorme vulnerabilidad. Ahora, con Donald Trump en la Casa Blanca, se está destapando la magnitud de esta crisis humanitaria que pone al descubierto la grave negligencia de la anterior gestión estadounidense y la complicidad del gobierno mexicano.
De acuerdo con datos oficiales y reportes de supervisión, en el periodo de Biden-Harris entraron más de 470.000 menores no acompañados. De ellos, alrededor de 448.000 fueron entregados a “patrocinadores” dentro de Estados Unidos. Sin embargo, investigaciones del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) y del Inspector General revelan que decenas o cientos de miles quedaron sin un seguimiento real: desde los 85.000 que inicialmente se reportaron como perdidos de contacto, hasta cifras que alcanzan los 291.000 o más de 300.000 niños sin notificaciones judiciales ni ubicación verificada al cierre de 2024.
La administración Biden no estableció un registro riguroso ni verificaciones suficientes para muchos de estos menores. Se entregaron más de 11.000 niños a patrocinadores sin huellas dactilares ni chequeos de antecedentes, y se omitieron estudios de hogar recomendados para más de 79.000 menores de 12 años, incluso en casos donde eran claramente necesarios. Además, se archivaron o ignoraron más de 65.000 reportes de posibles abusos o trata, incluyendo miles vinculados directamente al tráfico humano.
Esta negligencia choca de frente con las duras críticas que la misma administración lanzó contra las separaciones familiares del primer gobierno de Trump. Mientras denunciaban aquellas políticas como inhumanas, miles de niños fueron liberados a un sistema que no los protegió, dejándolos expuestos a explotación laboral, abuso sexual y redes de trata. Casos documentados por el Congreso y medios muestran niños obligados a trabajar en condiciones de esclavitud, víctimas de pedofilia y tráfico sexual. Los carteles y traficantes aprovecharon las fallas en el sistema de patrocinadores.
La responsabilidad de López Obrador
Las caravanas no aparecieron de la nada. Bajo López Obrador, México permitió el paso de grandes grupos de migrantes, incluyendo miles de niños, desde Centroamérica. Aunque en algunos momentos se desplegó la Guardia Nacional ante presiones de Washington, la política general facilitó el avance de estas caravanas, que se usaron como herramienta de presión. Esto no solo saturó el sistema estadounidense, sino que expuso a los menores a extorsiones, abusos por coyotes y carteles, y riesgos de reclutamiento para la trata.
López Obrador, con su enfoque inicial “humanitario”, contribuyó a que niños vulnerables fueran instrumentalizados. Muchos cruzaron sin documentación adecuada y terminaron absorbidos por un sistema de acogida deficiente en EE.UU.
El rescate en marcha bajo Trump
El gobierno de Donald Trump ha puesto el foco en localizar y rescatar a estos niños. Operaciones de DHS, HHS, ICE y FBI han permitido ubicar a más de 145.000 menores hasta ahora, mediante visitas de verificación, investigaciones y acciones contra redes de tráfico. Se han iniciado casos contra patrocinadores fraudulentos y se combate directamente la explotación.
Esta labor no solo busca rendir cuentas por los errores del pasado, sino proteger a los más inocentes de la pedofilia, la trata y el trabajo forzado. Es una respuesta concreta a un sistema que falló en su obligación de cuidar a estos niños.
La hipocresía resulta evidente: quienes criticaban cualquier control migratorio ignoraron durante años el sufrimiento real de estos menores “perdidos”. La explotación infantil no es un asunto de bandos políticos; es una emergencia humanitaria que exige responsabilidad. Tanto México como Estados Unidos deben asumir su parte: detener el flujo descontrolado de caravanas y garantizar protecciones reales para los niños.
La exigencia necesaria :Transparencia total, investigaciones independientes y políticas que pongan por delante la seguridad de los menores, por encima de cualquier agenda. Estos cientos de miles de niños merecen justicia, no olvido. El rescate actual es un paso necesario para reparar una herida profunda.
Por Alexa Capote periodista transexual
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