Corridos tumbados: propaganda del crimen y el caso omiso del Estado
Por Alexa Capote
Periodista transexual
KUADERNOZDEKOMUNIKAZION.WORDPRESS
En México, el reclutamiento de jóvenes y niños empieza en algo mucho tan cotidiano la música que escuchan.
Los corridos tumbados no son una moda inocente. Son una narrativa repetida hasta el cansancio que le dice a miles de jóvenes exactamente lo mismo: salir de pobre vale lo que sea, servir al patrón da identidad, el respeto se gana con violencia y morir joven es un precio aceptable si antes hubo dinero, poder y estatus.
Entretenimiento?Nooo Eso es propaganda planificada estratégicamente!
Y mientras esa propaganda se consume por millones, en el país crecen las desapariciones, el reclutamiento forzado y la captura de adolescentes por estructuras criminales que necesitan reemplazo constante.Donde la cultura se alimenta de violencia .
Está documentado. Está a la vista.
Hay estudios serios en comunicación, sociología y criminología que han advertido cómo la repetición de estos mensajes reduce la percepción del riesgo, normaliza la violencia y vuelve aspiracional el crimen organizado. No es que una canción “convierta” a alguien por sí sola. Es que miles de canciones construyen un imaginario donde ese camino parece lógico, inevitable… incluso deseable.
Eso es lo que está pasando.
Y el gobierno lo sabe.
El gobierno de Claudia Sheinbaum no puede alegar ignorancia. Heredó un país con fosas, con madres buscadoras, con generaciones enteras en riesgo. Y aun así, frente a una narrativa cultural que facilita el reclutamiento, decide no hacer nada.Solo abrazar a los artistas que adoctrinan a sus niños y jóvenes.
Nada desde la política pública.
Nada desde la cultura.
Nada desde la secretaría de educación pública SEP.
Y ahí está la Secretaría de Educación Pública, ausente.
Mario Delgado se hace de la vista gorda.
«No le ha echado un ojo»al problema teniendo todo para hacerlo: escuelas, programas, presupuesto, alcance nacional. Y aún así, silencio. Un silencio que es torpeza, y es omisión a conveniencia.
Porque intervenir implicaría incomodar, regular, debatir, enfrentar intereses económicos. Y este gobierno ha optado por lo más fácil: dejar que la narrativa siga corriendo sola.Abrazar y abrazar!
Esa narrativa no es neutra.
Es la que le dice a un adolescente que ser pobre es fracaso y que el narco es salida.
Es la que le enseña que obedecer a un jefe criminal es lealtad.
Es la que convierte la violencia en identidad.
Es la que maquilla la muerte.
Y luego nos preguntamos por qué hay jóvenes que no regresan.
La música sí es parte del mecanismo.
Y cuando el Estado conoce ese mecanismo y decide no intervenir, deja de ser omisión ingenua para convertirse en omisión deliberada.
Ya sabemos lo que están haciendo con nuestros jóvenes y niños.
Ya entendimos cómo operan estas narrativas.
Y también queda claro algo más grave: el gobierno fallido que debería protegerlos ha decidido no hacerlo.
No mirar también es una forma de participar.
Y en México, ese silencio abrazado cuesta la vida de nuestro futuro…



