La dama de hierro …viejo

La dama de hierro …..viejo, discursos de hojalata
Cuando el poder economiza
con la vida de los pobres

Por Alexa Capote
Periodista Transexual
elkuadernozdekomunikazion.com.mx

El gobierno que juró no mentir decidió administrar la verdad. El que prometió no traicionar eligió callar lo incómodo. Y el que se proclamó humanista apostó la vida de los más pobres sobre rieles viejos, vagones de museo y maquinaria ferroviaria reciclada.
El Tren Interoceánico del Istmo de Tehuantepec, vendido como símbolo de justicia social, progreso y dignidad para el sur-sureste, opera con material usado, fabricado entre los años cincuenta, sesenta, setenta y ochenta. No es metáfora. Son datos técnicos. Vagones Budd estadounidenses con más de medio siglo de edad. Locomotoras británicas retiradas del servicio regular en su país de origen. Equipos descartados allá, maquillados acá.
No fue un error.
No fue ignorancia.
Fue una decisión política.
¿En qué momento se decidió que los pobres podían viajar en cascajo?
Porque no estamos hablando de trenes turísticos ni de nostalgia ferroviaria. Estamos hablando de transporte de pasajeros, de personas que dependen del tren porque no tienen otra opción. Adultos mayores. Trabajadores. Familias enteras.
Los mismos “pobres” que llenan los discursos oficiales.
Los mismos que sirven de escudo moral.
Los mismos a los que se les pidió confianza.
¿Quién decidió que para ellos bastaba el fierro viejo?
¿Quién firmó que “rehabilitado” equivalía a seguro?
¿Quién concluyó que era mejor economizar que invertir en trenes nuevos?
Austeridad para el pueblo, propaganda para el poder
La compra de maquinaria usada fue presentada como eficiencia. En realidad fue austeridad selectiva: ahorro en seguridad, gasto en discurso.
Había prisa por inaugurar.
Había obsesión por cortar listones.
Había necesidad de mostrar resultados, aunque fueran frágiles.
Mientras tanto, el relato se repetía como dogma: “primero los pobres”.
Primero los pobres… pero en trenes de segunda mano.
Batear la bola de la responsabilidad y hacerse la “vistima”.Todo yo! todo yo!
Hoy, ante la tragedia, Claudia Sheinbaum batea «out, se hace la “vistima”. El manual del poder bajo la 4ta Transformación : negar la falla estructural, simular agravio y enojarse y callar a quien pregunta.
En la «las mañasnegras» no hubo autocrítica ni explicación técnica. Hubo «vistimización». Hubo molestia.El viejo recurso de presentarse como atacada, cuando lo que se exige es rendición de cuentas claras
No se especularon posibles responsables.
No se asumieron decisiones.
No se explicó por qué se eligió material obsoleto para obras de pasajeros.
Humanismo de palabra?, negligencia de Estado?
En cualquier país serio, operar trenes usados para pasajeros obliga a auditorías públicas, dictámenes independientes y transparencia total. Aquí bastó una narrativa épica y el llamado a no “politizar” la tragedia.
Pero esto ya es político, porque la política decidió ahorrar donde no debía.
La tragedia no es solo el accidente.
La tragedia es normalizar el riesgo.
La tragedia es llamar justicia social a lo barato.
La tragedia es un gobierno que se indigna más por la crítica que por las víctimas.
Conclusión
El Tren Interoceánico no descarriló solo sobre rieles viejos.
Descarriló sobre un discurso que prometió cuidar a los pobres y terminó exponiéndolos.
Mientras el poder siga bateando responsabilidades y haciéndose la “vistima”, el siguiente accidente no será sorpresa: será consecuencia.
El fierro viejo se recicla.
La vida humana, no.

Publicado por AlexaCapotePeriodistaTransexual

periodista transexual independiente y mona.Sueno incomoda por no entrar en el sistema corrupto de control de pensadores libres democráticos ni objetivos.

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