Mierda en el palito

La caca en el palito
Por Alexa Capote
Mi tía lo decía más fuerte:
“La mierda en un palito que hay que tratarla con cuidado… no porque valga, sino porque cualquier cosita la tira.”
Durante años aprendí que hablaba de otros.
Con el tiempo entendí que hablaba de mí.
Y hoy sospecho que también hablaba de nosotros como un todo…
El mexicano que sí puede ofender, pero no ser ofendido
En México existe una contradicción profundamente arraigada:
nos burlamos de todo —del acento, del color de piel, del origen, del cuerpo, de la pobreza—,
pero no toleramos que alguien externo nos critique, ni siquiera en broma.
Podemos hacer memes crueles, chistes clasistas y sarcasmo brutal entre nosotros,
pero basta que alguien diga “no me gusta la comida mexicana”
o “el pan aquí está mal hecho”
para que se active la furia identitaria.
No se debate.
No se argumenta.
Se cancela.
Cancelamos porque no sabemos encajar la crítica
El caso se repite como patrón:
Tiziano Ferro, por un comentario torpe y viejo, convertido en enemigo público durante años.
Yaritzha y su Esencia, jóvenes artistas destrozados por expresar incomodidad cultural fuera de su contexto.Carreras artísticas a la basura.
Un panadero francés, experto en su oficio, linchado mediáticamente por señalar fallas técnicas en el pan mexicano.
¿Eran comentarios acertados? Algunos no.
¿Eran comentarios groseros? Algunos sí.
¿Justificaban la lapidación simbólica y el exterminio de carreras? No.
La reacción fué desproporcionada porque no defendemos lo que somos,
defendemos la fantasía de lo que creemos ser.
¿Somos supremacistas?
La pregunta incomoda, pero hay que hacerla.
El supremacista auténtico no se ofende: desprecia y sigue.
El mexicano promedio, en cambio, arde, hace escándalo, exige disculpas, castigos, silencio.
Eso no es superioridad.
Es fragilidad identitaria.
Exigimos respeto absoluto, pero no lo practicamos.
Reclamamos orgullo nacional, pero no admitimos revisión.
Confundimos dignidad con intocabilidad.
Eso —aunque duela— se parece mucho a la metáfora de mi tía.
La caca en el palito llamada “orgullo nacional”
No es de odiar a México.
Se trata de dejar de tratarlo como una reliquia que se rompe si alguien la toca.
Cuando cualquier opinión mueve el palito,
cuando toda crítica es vivida como traición,
cuando toda burla externa se responde con linchamiento,
no estamos mostrando fuerza,
estamos mostrando miedo a que se caiga el montaje.
Autocrítica: yo también fui eso
Fui soberbio
Fui burlon.
Fui crítica sin misericordia.
Pero cuidado con que alguien se meta conmigo o mi pais :
arde Troya.
Días de drama.
Victimismo.
Escándalo en redes .Linchamiento en grupo
No es carácter.
Es inseguridad.
Dejar de ser “caca en el palito” no fue aprender a ofender menos,
fue aprender a no derrumbarme cuando me cuestionaban.
Moraleja incómoda (porque México la necesita)
Un país que no tolera la crítica no se ama: se protege mal.
Una identidad que se cae con una opinión no está bien plantada.
Y un orgullo que necesita censura no es orgullo, es miedo.
Tal vez el verdadero respeto a México empiece cuando podamos decir: —Aquí fallamos.
—Esto no nos salió bien.
—No todo lo nuestro es sagrado ni perfecto.
Porque el día que dejemos de caminar con cuidado alrededor del palito,
quizá descubramos que ya no había nada que sostener.
Alexa Capote periodista Transexual
elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com

Publicado por AlexaCapotePeriodistaTransexual

periodista transexual independiente y mona.Sueno incomoda por no entrar en el sistema corrupto de control de pensadores libres democráticos ni objetivos.

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