Las malas hierbas que no molesta,solo abraza la 4ta Transformación
Por Alexa Capote Periodista Transexual elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com
En Kenia, dos adolescentes belgas de 19 años terminaron frente a un juez por recolectar hormigas reina, un acto que en otros tiempos sería mera curiosidad juvenil y que ahora se castiga como si amenazara «la biodiversidad global»
Aquí en México( el gobierno de la transformación), las autoridades no se quedan atrás: decomisos triunfales de orégano, laurel y hierbas silvestres, como si el verdadero enemigo del pueblo fueran los condimentos que dan sabor al pan del mexicano .
Qué sigue en esta cruzada regulatoria tan bien intencionada? ¿Prohibir chapulines y chicatanas de Oaxaca?insectos que han salvado de la desnutrición a generaciones enteras y que ahora cotizan en restaurantes de lujo? ¿O en Michoacán, ponerle sello sanitario a los jumiles – chinches de monte –, a los gusanos de maguey, chinicuiles rojos, a los quelites, nopales, tunas, capulines, tejocotes, hongos silvestres, semillas y hasta los pequeños roedores o reptiles que las familias pobres han cazado y recolectado desde la época prehispánica para no morirse de hambre?
Y ya que estamos, ¿por qué no regular también el copal y el incienso que los indígenas recolectan con tanto esfuerzo en los cerros? Ese mismo que queman en ceremonias ancestrales y ritos de cambio de bastón de mando?que en gesto de devoción popular, también le ofrecen a Claudia Sheinbaum en sus visitas a comunidades?¿Terminará la Cuarta Transformación penalizando hasta el humo de las ofrendas, exigiendo permiso ambiental para cada resina sagrada?
Mientras tanto, la periodista Denise Dresser alza la voz para denunciar lo que sí merece toda la atención del Estado: el dramático incremento en desapariciones de adolescentes y jóvenes, con récords históricos en 2024 y un ritmo que supera las 40 casos diarios, la mayoría menores de entre 12 y 20 años devorados por la impunidad.
Las verdaderas malas hierbas que el gobierno debería arrancar de raíz,desterrar –esas que envenenan y enredan como hiedra maldita lo más hermoso y preciado de nuestro México, su juventud– no son ni el orégano, ni los jumiles, ni el copal . Son otras, mucho más tóxicas a las que el gobierno abraza . Pero parece que es más fácil perseguir lo que alimenta y cura a los pobres que enfrentar lo que los destruye. Qué transformación tan curiosa, ¿Ño?


