Mejor una prórroga de extradición que un “suicidio” conveniente
El exsecretario de Seguridad Pública de Tabasco, Hernán Bermúdez Requena, fue arrestado el 13 de septiembre en Asunción, Paraguay, tras meses de fuga internacional. Acusado de asociación delictuosa, extorsión, secuestro exprés y vínculos con el Cártel Jalisco Nueva Generación, el exfuncionario tabasqueño enfrenta un proceso de extradición hacia México.
Bermúdez rechazó la extradición simplificada, eligiendo litigar en Paraguay. Esa decisión le garantiza permanecer en una celda de la Secretaría Nacional Antidrogas (Senad) mientras se desahogan los trámites judiciales. El proceso podría extenderse meses, incluso más de un año.
El trasfondo político
Este caso no se limita al ámbito judicial. Bermúdez fue designado en 2019 por Adán Augusto López Hernández, actual senador de Morena y una de las figuras más cercanas a Claudia Sheinbaum. Su gestión en Tabasco coincidió con una escalada de violencia, bloqueos y quema de vehículos en Villahermosa. Pese a las evidencias, Bermúdez llegó a declarar públicamente que “en Tabasco no había cárteles”.
La detención ocurre en un momento delicado: Morena gobierna Tabasco con Javier May, y Sheinbaum enfrenta sus primeros meses como presidenta. Que un exfuncionario tan señalado quede bajo proceso genera dudas inevitables sobre posibles complicidades políticas dentro del mismo partido.
¿Conveniencia o justicia?
Aquí surge la pregunta incómoda: ¿por qué la extradición no se resolvió de inmediato? El argumento oficial es legal: Bermúdez ejerció su derecho a litigar. Sin embargo, la dilación puede resultar políticamente “conveniente” para el gobierno de @Claudiashein:
Evita un escándalo inmediato que pudiera salpicar a personajes de Morena aún en funciones.
Gana tiempo para moldear la narrativa oficial y desvincular a la administración actual de lo ocurrido en Tabasco.
Reduce la presión mediática al mantener al acusado fuera de suelo mexicano.
La historia reciente muestra que cuando un preso “incómodo” pisa territorio mexicano, los riesgos aumentan: muertes sospechosas disfrazadas de suicidio en penales federales han sido denunciadas por organismos de derechos humanos. En este sentido, más vale un proceso largo en Paraguay que un final abrupto que silencie verdades.
La sombra del desprestigio
Claudia Sheinbaum agradeció públicamente la cooperación paraguaya, presentando la captura como un triunfo de coordinación internacional. Sin embargo, críticos sostienen que mantener a Bermúdez fuera de México prolonga la sospecha de que el gobierno federal teme lo que el exsecretario pueda revelar.
El caso Bermúdez es un espejo incómodo: muestra la infiltración del crimen organizado en instituciones de seguridad, pero también la fragilidad de un sistema político que suele proteger a sus aliados antes que a los ciudadanos.
Reflexión final
La pregunta de fondo no es si Bermúdez será extraditado, sino cuándo y en qué condiciones. La sociedad mexicana merece justicia, no simulacros. Una prórroga judicial en Paraguay, aunque parezca frustrante, puede ser la única garantía de que su testimonio no se pierda en el silencio de una celda mexicana.
Porque en la historia política reciente de México ya conocemos la fórmula: cuando un testigo sabe demasiado, los gobiernos prefieren callarlo antes que escucharlo.
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Por Alexa Capote, Periodista Transexual
elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com

