La falsa transexualidad como saco de box político

Cuando la retórica del odio se convierte en bala

Las mujeres transexuales no vivimos en una burbuja. Somos hijas, hermanas, amigas, compañeras, y también somos amadas. Nos acompañan personas de carne y hueso, algunas nobles, otras con heridas profundas, y algunas con un historial de violencia que la sociedad suele ignorar. Cuando los medios de comunicación y ciertos líderes de opinión convierten nuestra existencia en un espectáculo de odio, lo que están haciendo no es solamente insultarnos: están encendiendo una mecha que puede explotar de manera brutal e inesperada.

El asesinato del comentarista político Charlie Kirk es un recordatorio macabro de este riesgo. El hombre que lo amaba, harto de escuchar retóricas que deshumanizaban a las mujeres trans, cruzó el límite. Envenenado de odio y confusión, decidió arrebatar una vida. Lo que comenzó como un discurso público contra una minoría terminó siendo un disparo real que manchó de sangre la política norteamericana.

Las consecuencias invisibles del desprecio

Quienes insultan, agreden y se burlan de las mujeres transexuales parecen olvidar algo elemental: nadie sabe a quién tienen enfrente. Esa persona trans a la que ridiculizan podría ser la pareja, la hija adoptiva, o la amiga cercana de alguien con un historial criminal, de alguien a quien la vida ya le arrancó la paz y que no dudará en defender lo que ama con violencia.

La violencia no se justifica, pero sí se explica: cada palabra de odio acumulada se convierte en combustible para quienes viven al borde de un abismo. Y es la sociedad la que paga el precio.

Trans no es igual a degeneración

Otra distorsión peligrosa que los medios alimentan es la confusión entre mujeres transexuales y hombres enfermos o criminales que, amparados en un falso “género autopercibido”, han cometido delitos atroces contra mujeres y niñas. Esa comparación no solo es injusta: es deshonesta y destructiva.
Las mujeres trans somos distintas, somos parte de la diversidad humana legítima y digna. No somos delincuentes disfrazados, no somos caricaturas para burlarse en redes sociales. Somos ciudadanas con derechos y con historias de vida que merecen respeto.

El saco de boxeo político

Hoy la comunidad transexual está siendo usada como saco de boxeo político. Somos el blanco fácil de discursos que buscan votos con odio, de campañas que manipulan miedos y de ideologías que fabrican enemigos para sostenerse en el poder.
Y sin embargo, las mujeres transexuales somos el grupo más golpeado y vulnerable de toda la comunidad LGBTQ. Nuestros índices de violencia, exclusión laboral, discriminación y asesinatos son los más altos. Por eso, cuando la política nos convierte en chivo expiatorio, no está discutiendo ideas: está jugando con vidas humanas.

Una advertencia necesaria

Esta no es una amenaza, es una advertencia. Cada insulto que se lanza contra una mujer transexual puede transformarse en violencia política, en un acto desesperado, en una tragedia social. No porque las trans respondamos con armas, sino porque hay personas que nos aman y que no soportarán vernos humilladas o reducidas a estereotipos degradantes.

La reflexión es clara: si de verdad queremos una sociedad menos violenta, debemos empezar por la palabra. No juguemos con fuego. No sigamos alimentando un odio que mañana puede terminar convertido en pólvora.

Alexa Capote, Periodista Transexual
elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com

Publicado por AlexaCapotePeriodistaTransexual

periodista transexual independiente y mona.Sueno incomoda por no entrar en el sistema corrupto de control de pensadores libres democráticos ni objetivos.

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