Misoginia cultural o transfobia

Misoginia cultural en las tradiciones: una exigencia de dignidad y ley

Por Alexa Capote, Periodista Transexual
elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com

En muchos pueblos originarios de América Latina, las fiestas patronales y los carnavales están llenos de música, color y baile. Sin embargo, dentro de estas celebraciones persiste una costumbre que, lejos de ser un simple folclor, constituye un acto de violencia simbólica: hombres que se disfrazan de mujeres, con vestidos, pelucas y máscaras, para provocar risa, burla y caricatura de lo femenino.

Se suele justificar como tradición, como ritual de inversión o como costumbre ancestral. Pero la verdad es que lo que se transmite, generación tras generación, es un mensaje profundamente dañino: que la mujer es un objeto de burla, que su identidad es ridícula y que la feminidad no merece respeto.

Una violencia simbólica normalizada

Cuando en las plazas públicas vemos a un grupo de hombres representando lo femenino como algo grotesco, exagerado y risible, estamos frente a un acto de misoginia cultural. Y esa misoginia no es inocente:

Refuerza estereotipos que minimizan a las mujeres.

Excluye a las mujeres mismas de espacios rituales y festivos.

Reproduce la idea de que lo femenino solo existe para ser imitado y ridiculizado.

Para quienes formamos parte de la comunidad transexual, esta práctica tiene un doble filo: nos recuerda cómo la sociedad usa nuestra identidad para ridiculizarnos. Porque detrás de esa “broma tradicional” se esconde la misma lógica que hace que, aún hoy, muchas personas crean que un hombre vestido de mujer es “chistoso”, “vergonzoso” o “indigno”.

Una ofensa personal y colectiva

Como mujer transexual, no puedo permanecer en silencio ante esta realidad. Estas danzas y carnavales, por más folclóricos que se consideren, me ofenden, me denigran y me hieren profundamente. No son expresiones artísticas inocentes: son expresiones que perpetúan la desigualdad, la violencia y el desprecio hacia lo femenino y hacia quienes nos identificamos con esa feminidad.

Exigencia a los gobiernos

Es momento de que los gobiernos de América Latina, especialmente en países subdesarrollados donde estas prácticas siguen vivas, asuman su responsabilidad.
No basta con “respetar la tradición” cuando la tradición humilla y violenta.
No basta con mirar hacia otro lado bajo el argumento del patrimonio cultural.

Es necesario formular leyes que prohíban estas prácticas denigrantes, que impidan que en nombre de la fiesta o del carnaval se siga transmitiendo un mensaje de odio hacia las mujeres y hacia la diversidad de género.

Tradición no es justificación

La cultura debe ser viva, crítica, transformadora. Lo que hoy llamamos tradición no siempre existió: fue inventado, impuesto o adaptado en algún momento. Y si la tradición hiere, si la tradición excluye, entonces la tradición debe cambiar.

Un llamado urgente

Desde mi voz de periodista transexual, levanto este reclamo: basta ya de usar la imagen de la mujer como objeto de burla. Basta ya de perpetuar la misoginia cultural en nombre de la fiesta.

Que las autoridades legislen. Que los pueblos revisen sus costumbres. Que la sociedad entera entienda que la dignidad humana está por encima de cualquier carnaval.

Porque ser mujer —biológica o trans— no es un chiste: es una existencia que merece respeto, amor y justicia.

Alexa Capote, Periodista Transexual
elkuadernozdekomunikazion.wordpress.com

Publicado por AlexaCapotePeriodistaTransexual

periodista transexual independiente y mona.Sueno incomoda por no entrar en el sistema corrupto de control de pensadores libres democráticos ni objetivos.

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